Fernando Alonso, campeón de los tramposos
Continúa la agria polémica por el caso de espionaje en la Fórmula 1. Ron Dennis, director del equipo McLaren ha confirmado que no se habla con Fernando Alonso. En el juicio que la FIA abrió por el vergonzoso caso, quedó demostrado que Fernando Alonso y Pedro Martínez De la Rosa intercambiaban correos electrónicos con los datos de Ferrari. La sanción consistió en castigar a la escudería McLaren, beneficiada por estas trampas (no existe otro nombre), retirándole todos los puntos de cara al Campeonato de Fabricantes. Los pilotos, en cambio, se fueron de rositas.
No hay peor cosa en el deporte que hacer trampas. Todo deportista que ha alcanzado sus méritos cometiéndolas debe ser castigado, bien con la inhabilitación, bien con el olvido. Así sucedió con el tristemente famoso Ben Johnson, tramposo en las Olimpiadas de Seúl de 1988. Y así sucede con los múltiples casos de tramposos en el ciclismo, despojados de sus títulos.
Ni soy alonsista ni me gusta la Fórmula 1. Pero sí me gusta el deporte. Por eso, independientemente de quien cometa las trampas, el castigo debe ser el mismo. No se debe caer en el provincianismo barato y, como Fernando es paisano pues bueno, palmadita en la espalda, hay que ver cómo eres, chaval y hala, a correr.
Fernando Alonso debería ser castigado de manera ejemplarizante, no sólo por la FIA, sino por la gente. Es muy posible que vuelva a proclamarse campeón del mundo pero, si así fuera, sería el campeón de los tramposos. Y eso es algo que sólo debería producir vergüenza.
Escrito por Antonio López |
20 de Septiembre de 2007 |
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