El pasado domingo, en la reunión de Rieti (Italia), el plusmarquista mundial Asafa Powell batió su propio record de los 100 metros lisos, dejándolo en un estratosférico 9.74.
Las claves de este magnífico crono, en palabras del propio Powell, “cero presión, cero tensión”. Justo lo contrario que le sucedió en la final del Campeonato del Mundo de la IAAF en Osaka hace unas semanas. Ahí sí que se enfrentaba a rivales de entidad. Y con presión y tensión, el jamaicano falló, superado por Tyson Gay y Derrick Atkins, teniendo que conformarse con un bronce que sabe a poco para todo un plusmarquista mundial.
En unos días, en concreto el 14 de Septiembre, en Bruselas, Powell se vuelve a medir a Gay en una nueva reunión, donde quiere lavar la mala imagen mostrada en Osaka y dejar claro que el rey de la velocidad es él.
De momento, el hombre más rápido del planeta es Powell, pero Gay es el campeón del mundo, un recién llegado a la velocidad (la cantera estadounidense es inagotable) que supo aguantar la presión. Eso sí, cuando nadie le daba como favorito. Veremos si ahora, que todos los ojos estarán pendientes de su duelo con Powell, rinde de la misma manera.
Hasta que no llegue la carrera, estamos gastando saliva pero, por lo que ha demostrado, Asafa Powell es un magnífico atleta de reuniones pero, cuando llega la competición de verdad, en la que están los mejores, la presión le puede.
Y, en una prueba en la que las condiciones físicas son, por supuesto, fundamentales pero, casi tienen más importancia las mentales, aguantar la presión es la diferencia entre una medalla de oro y una de bronce.

Escrito por Antonio López |
11 de Septiembre de 2007 |
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Atletismo.