Los F1 salen apista casi en identica formación que en las carreras anteriores, con los Ferraris, Los McLaren y los BMW en la cabeza de la parrilla. Alonso sale séptimo y con el objetivo debatir a Mark Weber, cosa que consigue con cierta facilidad.
Un pinchazo de Kovalainen le hace ganar una posición a Fernando que no esperaba y la carrera se desarrolla sin más historia. Massa Pole y Primero en carrera, Hamilton tercero en parrilla y segundo en carrera y Raikkonen cuarto en parrilla y tercero en carrera (sin alerón delantero).
En la general sigue mandando Kimi con siete puntos de ventaja sibre Massa y Hamilton.
Parece que los Reanault han dado un paso adelante y su próximo objetivo (aparte del especial Gran Premio de Mónaco) es acercarse lo que puedan a BMW-Sauber a quienes ya ven a tiro.
Menos mal que no estamos hablando de fútbol, por que la goleada hubiese sido de órdago. En “Malisia” las cosas salieron mal para algunos y bien para otros como ocurre siempre. Parece que este año la cosa no está tan clara como parecía. Un Massa descalabrado que salió con la pole y no terminó. Un Hamilton que no supo pasar del 5. Y unos BMW y Toyota que están a la altura de los Ferrari y Mc Laren, hacen que la posible remontada de Renault con Alonso sea un utopía. Raikkonen supo mandar como campeón que es sobre un coche rojo que siempre será Ferrari.
Que un chavalín de 22 primaveras publique su biografía sólo puede entenderse de tres maneras. O, al menos, a mí sólo se me ocurren estas tres.
Una, que el mundo de las biografías, antiguamente reservado para las personalidades ancianas y venerables que tenían algo que enseñar al mundo, también se ha globalizado y ahora, como en casi todo lo demás, todo está permitido, porque sí, porque somos modernos y súper geniales todos. Y todas, por supuesto. Que la modernez va de la mano de la estupidez gramatical, olvidando que en castellano también existe el género neutro.
Dos, que los editores, sabiendo que el muchacho en cuestión, como si de un nuevo James Dean se tratara, no tiene mucho más que aportar al mundo, adelantaran el lanzamiento del libro aprovechando que aún brilla su estrella, no vaya a ser que se nos apague y, claro, se nos acabaría el negocio.
Tres, que el biografiado es un piloto de Fórmula 1, más concretamente británico y, si se me permite la precisión de cirujano, llamado Lewis Hamilton.
Sigo sin entender cómo un muchacho de 22 añitos puede tener una biografía en el mercado, pero bueno, estas cosas son así. El libro, que se llama “Lewis Hamilton, my story”, tiene 320 páginas en las que, imagino, se desglosarán los pensamientos y hazañas que han llevado al joven piloto a ser campeón… ah, no, que ni siquiera es campeón del mundo.
Entonces, de verdad que no lo entiendo pero, por si acaso, voy a ir preparando mi biografía, no sea que un día de éstos me toque a mí presentar la mía. Visto lo visto, cualquiera puede tener una.
Ayer vi la carrera de Fórmula 1. Y en directo. Motivado por un capítulo más de la serie “el insomnio y yo” pero, bueno, es algo que no viene al caso. De hecho, tampoco la vi entera. Al final, arrullado por el ruido de los motores, caí rendido. Pero tuve tiempo suficiente para ver cómo LewisHamilton tenía que abandonar. Y debo confesarlo: me alegré.
Pero no porque este humilde servidor sea alonsista (esa virtud no la tengo), sino por las injusticias que su equipo está cometiendo con él.
Nunca me ha gustado el provincianismo barato, ése de “le apoyamos porque es de aquí”, por eso mismo no me gusta la estrategia que emplea el equipo McLaren con Hamilton. Escudería británica y piloto de igual procedencia, pues hala, a favorecer al chaval. Y al actual campeón del mundo, es decir,FernandoAlonso, que le vayan dando.
Hay que respetar las trayectorias y, por mucho que Hamilton sea un buen piloto, que no lo pongo en duda, el número 1 de la escudería, mientras no se demuestre lo contrario, es Alonso. Por experiencia y por trayectoria.
Bien es cierto que cuando a Alonso le vienen mal dadas, siempre encuentra una excusa. Que si el coche, que si la pista, que si la abuela fuma… Pero dejando aparte la prepotencia del asturiano, inherente a todos los pilotos (cuando uno participa en un deporte de élite en el que sólo compiten 22 personas en todo el mundo supongo que es normal perder la perspectiva), es cierto que McLaren se ha pasado por el Arco del Triunfo el respeto que merece un campeón del mundo.
Pero como la vida, a veces, es muy justa, Alonso tiene la oportunidad de revalidar su título en el último Gran Premio de la temporada en Brasil. Espionajes y asuntos oscuros aparte, es una oportunidad que se merece, aunque sólo sea por la falta de respeto que McLaren le ha demostrado. Justicia poética se llama.
Fernando Alonsose estrella en Japón. Parece que aquí termina la historia y la emoción de la temporada en la Fórmula 1. Salvo imprevistos la lucha por el título ya no tine nada que ocultarnos. Lewis Hamiltonserá el piloto más joven de la Historia en conseguir un título de campeón de la Fórmula one.
Fernando salió a por todas, no pudo hacer la pole, y ya veniamos contando lo que eso significa, así que tenía que jugarselas en la carrera, y eso hizo, salir a tumba abierta para tratar de cazar a un Hamilton que no se dejaba,había que correr más de lo prudente y la cosa terminó como terminó, con un toque que desembocó en una salida de pista afortunadamente sin consecuencias físicas para el piloto español.
El título de este post es por que quería ser el primero en anunciarlo, en anunciar lo evidente, aunque al principio de la temporada ya escribí: Hamilton rey Baltasar de la F1.