Los F1 salen apista casi en identica formación que en las carreras anteriores, con los Ferraris, Los McLaren y los BMW en la cabeza de la parrilla. Alonso sale séptimo y con el objetivo debatir a Mark Weber, cosa que consigue con cierta facilidad.
Un pinchazo de Kovalainen le hace ganar una posición a Fernando que no esperaba y la carrera se desarrolla sin más historia. Massa Pole y Primero en carrera, Hamilton tercero en parrilla y segundo en carrera y Raikkonen cuarto en parrilla y tercero en carrera (sin alerón delantero).
En la general sigue mandando Kimi con siete puntos de ventaja sibre Massa y Hamilton.
Parece que los Reanault han dado un paso adelante y su próximo objetivo (aparte del especial Gran Premio de Mónaco) es acercarse lo que puedan a BMW-Sauber a quienes ya ven a tiro.
Menos mal que no estamos hablando de fútbol, por que la goleada hubiese sido de órdago. En “Malisia” las cosas salieron mal para algunos y bien para otros como ocurre siempre. Parece que este año la cosa no está tan clara como parecía. Un Massa descalabrado que salió con la pole y no terminó. Un Hamilton que no supo pasar del 5. Y unos BMW y Toyota que están a la altura de los Ferrari y Mc Laren, hacen que la posible remontada de Renault con Alonso sea un utopía. Raikkonen supo mandar como campeón que es sobre un coche rojo que siempre será Ferrari.
Toda la familia reunida frente al televisor, peleando como en la pista por cojer las mejores posiciones para presenciar los que algunos denominaban la carrera del siglo, cuando menos la carrera del año de la F1, con todas las esperanzas puestas en el milagro de Fernando.
El semáforo se pone en verde, Alonso hace una salida genial y Hamilton se sale de la pista. Los gritos en el salón de casa impiden escuchar al comentarista de Tele 5 que seguro estaba desgañitándose con tan feliz comienzo de carrera, y para rematar el coche de Lewis falla y se queda en la posición 18. En ese momento Alonso era virtualmente campeón del mundo, el milagro se había producido y el gozo de los seguidores del asturiano no tenía parangón.
Pero observando la carrera atentamente se veían nubarrones en horizonte que presagiaban la tormenta Ferrari. Los bólidos rojos se distanciaban con una facilidad increíble en Interlagos y aunque Massa lideraba la carrera se podrá presumir que en los boxes todo podía cambiar. Y así fué que tras la segunda parada, Raikkonen sale por delante de Massa, Hamilton no consigue adelantar mas que a diez coches hasta la 7ª posición y Fernando Alonso no puede hacer nada por aproximarse a los Ferrari.
Kimi Raikkonen gana la carrera y el campeonato contra todo pronóstico, y la afición española y a la familia sentada frente al televisor les queda un sabor agridulce. Alonso no gana, pero Hamilton tampoco. Mc Laren queda en ridículo y no gana nada ni constructores ni pilotos. Todo el mundo comenta que deberían haber apostado por Fernando y todo les hubiera ido de perlas. Y a nosotros también.
Felicidades a Kimi y a Fernando y otra vez será Lewis.